Por Malena
Vazquez.
Las editoriales, los libreros,
los gráficos, distribuidores, correctores, traductores y demás trabajadores de
la industria del libro hace seis meses sacaron un comunicado donde se
manifestaban en “estado de alerta” frente a las declaraciones del, en ese momento,
candidato a presidente Mauricio Macri sobre la apertura de importaciones. A
penas veinte días de haber asumido como mandatario anunció el fin del cepo al
ingreso de productos importados.
Los efectos de estas medidas
repercutieron gravemente en el sector del libro. Por un lado, la devaluación
del 40 por ciento tras quitar el “cepo” al dólar, produjo que se licuen las
ganancias y aumenten los costos de producción y distribución lo que provoco un
achique del sector que culmina en despidos y cierres. También el ingreso de
materiales del extranjero ya no está regulado por el Estado, lo que posibilita
que se editen los libros en países más baratos y luego sean ingresados al país,
esto perjudica a las pequeñas editoriales que ya no pueden costear los gastos
de fabricación. Además, debido a que las
medidas adoptadas por el gobierno afectan a todos los trabajadores por el
aumento de precios, los tarifazos en las distintas áreas y el bajo aumento del
salario, el poder adquisitivo como consumidores se ha visto afectado, por lo
tanto las ventas de libros han bajado simplemente porque la gente no puede
acceder a comprarlos.
Ezequiel Leder Kremer, quien
dirige librerías Hernández y vicedirector de la Cámara Argentina del Libro
(CAL) señalo una caída en la venta de productos de un casi 20 por ciento y
manifestó que no cree que se trate de una situación temporal sino de un cambio
de modelo que pareciera que fuera a modificarse. Por otro lado, pueden
corroborarse en los datos estadísticos ofrecidos por la CAL que durante los
últimos años el aumento en cuando a producción y comercialización de libros fue
en aumento progresivo, en el año 2015 muestra que se editaron 28,966 nuevos
títulos.
Este año tuvo lugar la 42° Feria
del Libro en el predio de La Rural, durante dos semanas en este espacio se
congregaron editores, libreros y lectores. Todavía los datos oficiales en
cuanto a visitantes, ventas y demás no están disponibles, recién lo estarán en
los próximos meses, sin embargo en cuanto a percepciones se estima que la
cantidad de público visitante fue menor al año pasado, aunque los balances de
ventas se mantuvieron similares según la información brindada por los stands de
la feria, incluso varios libreros apelaron a estrategias de venta como ofertas,
cuotas sin interés y demás formas de darle oportunidad al lector de poder
adquirir material.
Aquellos libreros que importan
libros también dieron cuenta de cómo fueron afectados por la devaluación, antes
el precio que debían pagar por los libros era sobre un dólar de diez pesos,
siendo que ahora deben pagarlo a quince, lo que genera un aumento no solo para
el librero sino para el consumidor que ya ve su acceso a la cultura
restringido. En cuanto a la variedad de libros Gabriel Waldhuter de
distribuidora Waldhuter sostiene que no cambio la diversidad en cuanto a
contenidos ofrecidos. Finalmente, la conclusión a la que llegan todos es que
son varios los factores que generaron la situación actual: el cambio en
políticas de importaciones, la devaluación y la pérdida del poder adquisitivo
de los compradores.

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