El tarifazo que afectó a los tres servicios públicos (luz, gas y agua) más importantes se ha hecho sentir en la comunidad en gran medida. Actualmente también toca a los clubes de barrio, los cuales ante el aumento tarifario han llegado a plantearse el hecho, incluso, de suspender paulatinamente sus actividades y hasta cerrar sus puertas. Aunque suenan ecos de respuesta desde el gobierno, esto aún está lejos de ser una realidad.
Las medidas político económicas que se implementaron en el país generaron polémica en gran medida, aunque ninguna tuvo tantas repercusiones como el aumento tarifario que desde abril recae sobre la República. Los usuarios de luz, gas y agua han sufrido aumentos de hasta el 300% en sus facturas luego de la quita de subsidios a los servicios públicos que realizó el gobierno de Mauricio Macri. Pero no solamente los afectados fueron los usuarios finales de las distintas prestaciones.
Alrededor de esto, las sociedades de fomento y los clubes sociales son los nuevos perjudicados por la medida. El reclamo por una tarifa diferencial para los clubes de barrio hoy es una realidad atravesada por la posibilidad de que alguna institución deba cesar con sus actividades. El 10 de Mayo pasado, los clubes de la Capital Federal se movilizaron a la legislatura porteña para reclamar por una compensación económica ante tal escenario. A este encuentro concurrieron integrantes de los clubes SABER; Alvear de Parque Avellaneda; Homero Manzi; entre otros.
En el conurbano, las historias son bastante similares. El caso que generó más repercusiones es el del Club Juventud Unida de Llavallol, institución donde se filmó el largometraje “Luna de Avellaneda” en 2004, dirigido por Juan José Campanella. Paradójicamente, dicho film narraba la historia de un club que ante la falta de socios y las condiciones económicas adversas, hizo frente a su desaparición para evitar que en su lugar se instale un bingo.
- Clase de Patín en Juventud Unida. Fuente: El País
Escapando a la ficción, en la misma situación se encuentra este club que hoy cuenta con solamente 200 socios y al que, a falta de las boletas de gas y agua, la factura de luz aumentó un 300% en el mes de abril, pasando de 2.900 pesos a 8.700. Esto generó no solo que la institución no pueda pagar la cuenta del mes pasado sino que además tuvieron que recortar los horarios en sus actividades para bajar el consumo. Así comentó la tesorera de Juventud Unida, Liliana Reboredo a Radio Continental: “hay que tener en cuenta que un club de barrio no puede ser tratado como una empresa, ya que es una sociedad sin fines de lucro. Los valores de kilowatt han aumentado un 100%”.
Desde la secretaría de Deporte de la Nación, Carlos Mac Allister informó que se está trabajando en un proyecto que contemplará la implementación de una reducción del 50% o más de la tarifa, para los clubes de barrio de entre 50 y 2000 socios, mediante la inscripción de todos los clubes del país en un Registro Nacional y la consecuente adhesión de todas las provincias.
Cabe destacar que varios periódicos y agencias de noticias del mundo se hicieron eco de esta problemática, como el diario El País o la agencia Terra quienes, siempre haciendo referencia al club protagonista de la película de Campanella, resaltaron el problema tarifario que aqueja a la institución e incluso compararon los costos tanto para los residentes europeos como para los brasileños.
La problemática tarifaria para los clubes de barrio hoy es una realidad que los deja al borde del cierre. Desde la comunidad deportiva se reclama por el rápido tratamiento de estos temas para que estos pilares sociales no tengan que seguir recortando sus actividades o, incluso peor, deban cerrar sus puertas definitivamente.
Por Lisandro Rolón Macari
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